Qué es
Estudio en Nature Genetics sobre la evolución del gen de la amilasa salival (AMY1) —la enzima que empieza a digerir el almidón en la boca— en poblaciones humanas con dietas distintas. Es evidencia genética directa de que el cuerpo humano está adaptado a comer vegetales ricos en almidón, no a una dieta carnívora.
Hallazgos relevantes
- El número de copias del gen AMY1 correlaciona positivamente con el nivel de proteína amilasa en la saliva: más copias, más capacidad de digerir almidón desde la boca.
- Las poblaciones con dietas altas en almidón (agricultores y cazadores-recolectores de ambientes áridos) tienen, de media, más copias de AMY1 que las poblaciones con dietas tradicionalmente bajas en almidón (cazadores-recolectores de selva o del círculo ártico, algunos pastores).
- El grado de diferenciación en el número de copias es inusualmente alto frente a otros loci, lo que apunta a selección positiva: es de los primeros ejemplos descritos de selección sobre un gen con número de copias variable en el genoma humano.
- Más copias y más amilasa probablemente mejoran la digestión de alimentos ricos en almidón y amortiguan efectos adversos de enfermedades intestinales.
Cómo se usa
- Sostiene con genética el punto de digestion-carnivora y dientes-caninos: la fisiología humana muestra adaptación evolutiva a comer plantas (almidón), no la firma de un carnívoro. La amilasa salival, que un carnívoro estricto no segrega, en humanos ha estado bajo selección positiva.
- Refuerza el marco de humanos-ancestrales-carnivoros: la dieta humana es flexible y con fuerte componente vegetal, y el genoma lleva la huella de esa adaptación al almidón.
Limitaciones
- Es un estudio poblacional/genómico: establece adaptación al almidón, no una afirmación sobre la dieta óptima actual ni sobre el papel de la carne.
- Muestra variación entre poblaciones según su historia dietética; no implica que ningún grupo sea “carnívoro” o “vegetariano” por naturaleza.
- Investigación posterior ha refinado y en parte debatido la magnitud y la cronología de esta selección; el hallazgo central (adaptación al almidón vía AMY1) se mantiene, los detalles evolutivos siguen en estudio.