Qué es
Estudio de cohorte prospectiva (China Kadoorie Biobank) sobre más de 300.000 mujeres seguidas durante ~10 años, acompañado de un meta-análisis dosis-respuesta de estudios prospectivos. Responde a la otra mitad del mito de la soja: que sus fitoestrógenos “dan” cáncer de mama. Sostiene el tramo oncológico de soja-hormonas.
Hallazgos relevantes
- En la cohorte china (ingesta media de 9,4 mg/día de isoflavonas), durante 10 años 2289 mujeres desarrollaron cáncer de mama. El riesgo relativo del cuartil superior de ingesta frente al inferior fue 1,00 (IC 95 % 0,81-1,22): es decir, ninguna asociación entre soja moderada y cáncer de mama.
- El meta-análisis dosis-respuesta de estudios prospectivos encontró que cada incremento de 10 mg/día de isoflavonas se asociaba a un 3 % menos de riesgo de cáncer de mama (IC 95 % 1-5 %).
- Conclusión: el consumo moderado de soja no aumenta el riesgo de cáncer de mama, y consumos mayores podrían aportar un beneficio razonable en su prevención.
Cómo se usa
Complementa a Reed et al. (2021) en soja-hormonas: cierra el mito por sus dos flancos habituales —feminización en hombres y cáncer de mama en mujeres—. Frente al miedo, la evidencia observacional apunta a ausencia de daño e incluso a una asociación protectora.
Limitaciones
- Es evidencia observacional: muestra asociación, no causalidad, y puede haber confusión residual pese a los ajustes.
- La ingesta de soja en la cohorte china es moderada y de tipo tradicional (tofu, edamame); la extrapolación a consumos muy altos o a formas muy procesadas/suplementos concentrados es menos directa.
- La relación soja-cáncer de mama es biológicamente compleja (efecto de la edad de exposición, receptores hormonales); el estudio matiza que el beneficio se observa sobre todo con ingestas más altas, no que la soja “cure” nada.