Objeción

Los animales no compiten con nosotros por la comida: se alimentan de lo que nosotros no aprovechamos. Salvado de la molienda, torta de girasol tras extraer el aceite, orujo, pulpa de remolacha, restos de cosecha, suero de quesería. Sin ganado, todo eso sería residuo. La ganadería es economía circular.

Respuesta corta

El mecanismo es real y conviene reconocerlo: los subproductos agroindustriales se usan efectivamente en alimentación animal y ese aprovechamiento tiene valor. Lo que falla es la proporción. En los sistemas intensivos que abastecen el consumo actual, la base del pienso es cereal y soja cultivados expresamente para ello, con tierra, agua y fertilizante dedicados. Los subproductos son un complemento, no el fundamento.

Desarrollo

1. La pregunta correcta: qué fracción

Nadie discute que un animal pueda comer salvado. La cuestión es cuánto de lo que come es subproducto y cuánto es cultivo dedicado, y ahí la respuesta la da el destino de la producción agrícola mundial.

El trabajo de Cassidy et al. (2013) cuantifica el fenómeno desde el otro lado: una parte muy sustancial de las calorías que se cultivan en el mundo no va a personas sino a animales, y en la conversión se pierde la mayor parte. Ese cultivo no es un residuo: es agricultura de primera, en tierra buena, con riego y fertilizante.

Si el ganado se alimentara esencialmente de subproductos, esa cifra no existiría.

2. Dónde está la trampa conceptual

Un subproducto es lo que sobra de un proceso cuyo producto principal es otro. Pero cuando el subproducto adquiere valor de mercado suficiente, deja de ser un residuo y pasa a ser un producto conjunto: influye en cuánto se cultiva, en qué se cultiva y a qué precio.

La torta de soja es el ejemplo claro. Se presenta como el residuo de extraer aceite, pero su valor comercial es una parte determinante de la rentabilidad del cultivo. Es decir, no es que se cultive soja para el aceite y el ganado aproveche los restos: se cultiva soja para las dos cosas, y la demanda ganadera es parte de lo que sostiene la superficie cultivada. Ver monocultivos-deforestacion.

Llamar residuo a un producto que tiene mercado propio es lo que hace que el argumento parezca más fuerte de lo que es.

3. Qué pasaría con los subproductos reales

La pregunta implícita —“¿y qué haríamos con todo eso?”— tiene respuestas, y varias:

  • Alimentación humana directa. Buena parte de lo que se clasifica como subproducto es perfectamente comestible: el salvado es fibra, el suero se usa en alimentación, las tortas de oleaginosas tienen proteína aprovechable.
  • Compostaje y enmienda del suelo, que devuelve materia orgánica y nutrientes sin pasar por un animal.
  • Digestión anaerobia para biogás, con digerido como fertilizante.
  • Menor volumen de partida. En un sistema con menos producción animal se cultivaría menos, y por tanto habría menos subproducto que gestionar. El problema se encoge con el sistema.

Ninguna de estas vías exige criar un animal, y varias devuelven nutrientes al suelo con menos pérdidas.

4. La versión honesta del argumento

Hay una formulación que sí se sostiene, y merece decirse: un sistema alimentario con una fracción pequeña de producción animal alimentada realmente con subproductos y pastos marginales sería más eficiente que uno sin ningún animal en absoluto, en términos estrictos de aprovechamiento de biomasa.

Eso es probablemente cierto. Lo que no sostiene es el consumo actual: ese sistema daría para una cantidad de carne y lácteos muy inferior a la que se consume hoy en los países ricos. Es la misma estructura que en pastos-no-cultivables — el argumento justifica una ganadería mucho más pequeña, no la existente.

Y conviene añadir que el argumento de la eficiencia de biomasa no responde a etica-animal, que es independiente de él.

Dónde el argumento tiene parte de razón

  1. El aprovechamiento de subproductos es real. Salvado, pulpa de remolacha, orujo y suero se usan efectivamente, y eso es mejor que tirarlos.
  2. Los rumiantes tienen una capacidad única. Digerir celulosa es algo que nosotros no podemos hacer, y en términos de aprovechamiento de biomasa es una ventaja genuina.
  3. La circularidad es un objetivo correcto. Quien plantea esto está aplicando un criterio sensato: no desperdiciar. El desacuerdo es sobre los números, no sobre el principio.
  4. En sistemas mixtos tradicionales el argumento funcionaba. El cerdo de la casa que comía sobras es exactamente lo que describe la objeción; el problema es que no describe la producción industrial.
  5. La variabilidad entre explotaciones es enorme (Poore y Nemecek, 2018): hay ganaderías que sí se acercan a este modelo, y no merecen ser metidas en el mismo saco.

Cómo responder en una conversación

  • Concede el mecanismo. “Sí, se usan subproductos y es mejor que tirarlos” es verdad y evita empezar contradiciendo.
  • Pregunta por la proporción: “¿qué parte del pienso es subproducto y qué parte es soja y cereal cultivados para eso?“. Es la pregunta entera.
  • Usa el caso de la torta de soja. Explicar que su valor de mercado sostiene el cultivo desmonta la idea de residuo sin necesidad de cifras.
  • Ofrece las alternativas. Compostaje, biogás y consumo humano directo responden a la pregunta implícita de qué hacer con los restos.
  • Acepta el modelo y aplícalo, como en los pastos: “de acuerdo, solo subproductos — eso da para bastante menos carne de la que se come”.

Fuentes

Pendiente: enlazar en el vault datos de composición real del pienso compuesto en la ganadería española y europea —qué porcentaje corresponde a cereal y soja de cultivo dedicado y qué porcentaje a subproductos agroindustriales—. Es el dato que decide el punto 1 y hoy se sostiene de forma indirecta, a través del destino global de las calorías cultivadas.